miércoles, 13 de diciembre de 2006

Debut alentador

Anteayer, el país debutó en un ejercicio que -si bien en otros puede ser rutina- aquí tiene carácter de primicia: el ministro de Educación y el titular de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva presentaron en la primera reunión del Gabinete Científico Tecnológico (Gactec, presidido por el jefe de Gabinete e integrado por los titulares de los diferentes ministerios) un plan de ciencia y tecnología para el período 2006-2010.

El trabajo, bautizado "Bicentenario", estipula metas concretas que deberían alcanzarse en esa fecha en materia de inversión, de recursos humanos y materiales, y de participación de las provincias en el esfuerzo de desarrollo científico-tecnológico.

Explicita, además, las áreas temáticas prioritarias en las que se volcará la inversión. Son la biotecnología, la matemática interdisciplinaria, la tecnología de la información, la educación, el trabajo, el empleo y la protección social, la violencia urbana, los recursos mineros, las tecnologías biomédicas, la nanotecnología, los recursos del mar y de la zona costera, la energía, el medio ambiente y la contaminación, los estudios sobre Estado, sociedad y calidad de vida, las agroindustrias, la microelectrónica, la ciencia de materiales, y la tecnología espacial y nuclear.

También identifica problemas que requieren respuestas inteligentes (como marginalidad, competitividad de la industria, infraestructura energética, prevención y atención de la salud y gestión del Estado), abiertos a la participación de los investigadores.

En materia de metas, propone alcanzar una inversión nacional en innovación y desarrollo del 1% del PBI, aumentar un tercio el número de investigadores y tecnólogos, y elevar un 10% la participación de las provincias en la inversión (del 20 al 30%). Según el "Bicentenario", la inversión total en ciencia y tecnología deberá casi triplicarse -de 3630 millones de pesos a 8918 millones- para fines de la década.

Tal vez uno de los aspectos más interesantes de este debut es que se realizó sobre la base de una consulta (coordinada por el doctor Mario Albornoz en 2003 y 2004) a miles de investigadores. Ellos delinearon cuáles debían ser las bases para planificar las actividades científicas y tecnológicas a mediano y largo plazo.

Albornoz, especialista en gestión de la ciencia, considera que es la primera vez que nos planteamos un horizonte con estimaciones realistas de nuestros recursos humanos y materiales.

Claro que si la iniciativa es alentadora, no servirá de mucho si se reduce a un gesto retórico. Y en ese sentido, resulta fundamental tener en cuenta la situación de sus principales protagonistas: los propios científicos, que -como subraya un investigador prestigioso- en muchos casos generan fondos de millones de dólares para el sistema, mientras deben subsistir con sueldos y presupuestos muy retrasados, incluso con respecto a los de científicos y centros de países vecinos. Si estamos de acuerdo en que la inteligencia es el recurso más preciado que tiene el país, hay que protegerla.

El plan se hizo en cumplimiento de la ley.
Ahora sólo resta esperar que el plan se cumpla.

Por Nora Bär
Miércoles 13 de diciembre de 2006
 La Nacion
Viceversa

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